Despertar es llegar a tomar conciencia de que eres un ser divino encarnado. Es ser consciente de las limitaciones impuestas por la mente egoica, de la programación del insconsciente colectivo.

Ser un ser despierto te acerca a tu alma, no porque ella haya estado lejos o separada de ti, sino porque tu relación con ella como ser humano pasa a ser cotidiana, sincera, cómplice. Es un proceso de fusión de tu humano con tu 'Yo soy'.

El proceso de vivir como un ser despierto no significa que las calamidades del mundo van a desaparecer. Con tu despertar el mundo que te rodea no va a cambiar súbitamente, lo que sí va a cambiar es tu percepción de lo que te rodea y, poco a poco, las situaciones en las que te encuentras inmerso.

Al despertar comprenderás que tú eres la persona que crea cada situación de tu vida, que eres un creador.

Comprenderás, poco a poco, el alcance de tus acciones, el sentido de cada acontecimiento. Empezarás a vivir con una actitud diferente. No dejarás de ser humano. No dejarás de sentir lo que sienten las personas "dormidas" pero aprenderás a pasarlo por el tamiz de tu nueva consciencia.

Tu divinidad es así cada día más palpable. Dejarás poco a poco de lado las limitaciones que venías cargando y aprenderás el verdadero significado del perdón. Cultivarás tu vida espiritual en la cotidianidad y reconocerás que cada ser humano es divino, independientemente de lo profundo que duerma.

El Despertar es sinónimo de la ascensión en conciencia.

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Cuando abrimos los ojos en la mañana, el sueño de la noche se disuelve y decimos, "- fue sólo un sueño, no fue real". Pero tuvo que haber algo real en el sueño o de lo contrario no habría podido suceder. Cuando se aproxima la muerte, podemos mirar hacia atrás y preguntarnos si la vida fue apenas otro sueño. Ahora mismo, si recuerda las vacaciones del año pasado o el drama de ayer, podrá ver que son muy parecidos al sueño de anoche. Está el sueño y también el soñador del sueño. El sueño es un juego breve de las formas. Es el mundo: real en términos relativos pero no absolutos.

Y está el soñador, la realidad absoluta en la cual van y vienen las formas. El soñador no es la persona, la persona es parte del sueño. El soñador es el substrato en el cual aparece el sueño, la dimensión atemporal detrás del tiempo, la conciencia que vive en la forma y está detrás de ella. El soñador es la conciencia misma, es lo que somos.

Nuestro propósito ahora es despertarnos en el sueño. Cuando estamos despiertos en el sueño, el drama creado en la tierra por el ego llega a su fin y aparece un sueño más benigno y maravilloso.

Extracto de "una nueva tierra" Eckhart Tolle.

 

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