El amor verdadero nace del corazón.

El dolor, el sufrimiento, es un producto de la mente. Sólo a través del filtro de la mente se puede sufrir.

Cuando 'te enamoras' las palpitaciones, la aparente ausencia de aire, el dolor de estómago, la intranquilidad, la ansiedad, y un largo etcétera, son efectos producidos por el estrés que provoca tu mente en tu cuerpo.

El amor no duele. El apego sí que lo hace.

El 'amor romántico' es un producto mental.

El amor no rinde pleitesía a los procesos mentales.

¿Por qué es tan difícil amar sin sufrir?

Ser un humano significa estar muy limitad@ en tu consciencia de la realidad, permanecer enfocad@ dentro de tus percepciones humanas mínimas.

 El amor es una forma de percibir la realidad. 

No se puede dar ni recibir amor, solo es posible experimentarlo dentro de ti. 

La pérdida y el dolor puede ser muy real, y sería una completa negación decir que no existe o tratar de bloquearlo. Cuando la sensación de dolor sigue y sigue, es que no te has permitido sentir totalmente la pérdida.

Ahora bien, esto va a ser una de las experiencias más duras porque cuando te sumerjas en tu pérdida te vas a sentir consumid@ por ello. Vas a sentir que está absorbiéndote totalmente a ti y a la pérdida; vas a sentir que es más grande que tú. Pero al permitirte entrar y experimentarlo, también vas a descubrir la bendición en la relación, la bendición en la pérdida en sí misma y un verdadero entendimiento sincero de que este ser querido no está perdido en absoluto.

Puedes estar en situaciones muy intensas y dramáticas y puedes sentirlas absolutamente como tú la estabas experimentando pero no la tienes que hacer propia.

Intenta mejor regresar a tu esencia, a tu presencia simplemente a través del 'Yo Soy'.

Aunque lo hayas experimentado no permitas que se convierta en parte de tu libro. Que no se convierta en otro capítulo de tu vida. Hay una gran belleza en ello, la capacidad de realmente sentir algo pero no hacerlo propio.