Es evidente que la idea del sacrificio, del servicio a los demás, o incluso del sufrimiento, están muy impregnadas en las raíces del subconsciente colectivo.

Los que perpetúan esta idea están viviendo una experiencia que dista mucho de la idea de llegar manifestar tu máximo potencial como maestro encarnado, como ser creador.

El sacrificio no es algo que te acerque a tu divinidad. Es un concepto puramente egoico.

Tú eres un ser divino y amándote a ti mism@ puedes llegar a hacer desvanecer tus sombras.

 El hombre nace del dolor y debe conseguir su salvación con el sudor de su frente.

Mientras el ser humano continúe teniendo esta creencia de dolor, seguirá caminando en un mundo de tristeza y confusión, porque el mundo, en todos sus detalles, es la consciencia del ser humano cristalizada.

Si abogas por el sacrificio como camino espiritual entras en una dinámica en la que renuncias a lo que la vida tiene para ti. Puede parecer 'elevado' desde esa óptica de renuncia romántica, pero es una sinrazón desde el punto de vista del amor a Dios, pues Él te ama y aún así tú te maltratas.

Tu luz es el mejor regalo que puedes hacerle a la humanidad. Si la apagas para satisfacer las mentes limitadas de otros te haces un flaco favor, a ti, y a los demás.

La idea misma de que Dios sacrificó a su hijo para perdonar los pecados del mundo es un sin sentido, es un error de interpretación que ha hecho correr ríos de tinta, sí, pero Dios no piensa como un humano: algún día sería bueno desechar la idea de que Dios tiene ego. Esta desafortunada interpretación, que surgió como resultado de la proyección, ha llevado a muchas personas a vivir sumamente atemorizadas de Dios.

Ten presente que son muchos los que no han estado dispuestos a abandonar ese pensamiento en vista de su eminente valor como defensa. Un ejemplo menos dramático es el del padre que dice: "- Esto me duele a mí más que a ti", pero se siente exonerado al darle una paliza a su hij@.

El sacrificio es una noción que Dios desconoce por completo.

La mejor defensa, como de costumbre, consiste en no atacar la posición de otro, sino más bien en proteger la verdad. 

Intenta mejor ser consciente de cada pensamiento que venga a tu mente y que tenga que ver con 'hacerte pequeñ@', o que tenga que ver con sacrificio, porque todos estos pensamientos no son tuyos.