Es evidente que la idea del sacrificio, del servicio a los demás, o incluso del sufrimiento, están muy impregnadas en las raíces del subconsciente colectivo.

Los que perpetúan esta idea están viviendo una experiencia que dista mucho de la idea de llegar manifestar tu máximo potencial como maestro encarnado, como ser creador.

El sacrificio no es algo que te acerque a ninguna divinidad. Es un concepto puramente egoico.

Tú eres un ser divino y amándote a ti mismo puedes llegar a hacer desvanecer tus sombras.

Si abogas por el sacrificio como camino espiritual entras en una dinámica en la que renuncias a lo que la vida tiene para ti. Puede parecer 'elevado' desde esa óptica de renuncia romántica, pero es una sinrazón desde el punto de vista del amor a Dios.

Tu luz es el mejor regalo que puedes hacerle a la humanidad. Si la apagas para satisfacer las mentes limitadas de otros te haces un flaco favor, a ti, y a los demás.

La idea misma de que Dios sacrificó a su hijo para perdonar los pecados del mundo es un sin sentido. Dios no piensa como un humano.

Intenta mejor ser consciente de que cada pensamiento que viene a tu mente y que tiene que ver con ser menos, cada pensamiento que llegue y que tiene que ver con trabajar duro y con sacrificio, que hay algo mal, estos pensamientos no son tuyos.